¿Otro peligro del azúcar?: descubren su vínculo con esta enfermedad silenciosa

Un nuevo estudio encabezado por la Academia Americana de Neurología ha encontrado una relación entre el consumo de azúcar en los primeros años de vida y el riesgo de desarrollar demencia en la vejez, según revelaron los investigadores en un comunicado de prensa.

La investigación, publicada este jueves en la revista Neurology, aprovechó un hecho histórico: el racionamiento de azúcar en el Reino Unido durante la Segunda Guerra Mundial y en los años posteriores. Partiendo de este contexto, los autores revisaron los historiales médicos de 64.737 personas que dividieron en tres grupos: aquellas que estuvieron expuestas al racionamiento durante el embarazo y el primer año de vida; las que lo estuvieron hasta los dos años; y las que ya nacieron cuando el azúcar ya no estaba racionada. A partir de los 55 años, los participantes fueron seguidos durante 15 años para registrar los diagnósticos de demencia.

Los resultados mostraron que de las 15.025 personas que vivieron el racionamiento hasta el primer año, 388 desarrollaron demencia; de las 15.256 que lo vivieron hasta los dos años, 456; mientras que de las 23.774 nacidas sin restricción la padecieron 504. Tras aplicar al estudio factores de edad, sexo, hipertensión y diabetes, vieron que el riesgo de demencia era un 21 % menor en el primer grupo y un 23 % menor en el segundo, en comparación con los nacidos sin racionamiento.

«Nuestros hallazgos sugieren que limitar el azúcar durante las primeras etapas de la vida puede tener beneficios duraderos para la salud cerebral», afirma el autor Jiazhen Zheng, de la Universidad de Ciencia y Tecnología de Hong Kong en Guangzhou (China). «Estos resultados destacan la importancia potencial de la nutrición en los primeros años de vida para reducir el riesgo de demencia décadas después», añade. 

Paralelamente, un análisis de resonancias magnéticas realizado en un subgrupo de participantes reveló que quienes consumieron menos azúcar en los primeros años tenían un mayor volumen de materia gris y menores niveles de hiperintensidades en la sustancia blanca, un marcador de daño en el tejido cerebral.

A pesar de los prometedores resultados, los científicos subrayan que el estudio es observacional y solo muestra una asociación, no una relación causal.