Aventura verde: mochileando el corazón montañoso de RD

Aventura verde: mochileando el corazón montañoso de RD

   “Uno va buscando paisajes, pero lo que encuentra es paz”, Yohanny García, senderista

Cuando pensamos en turismo en República Dominicana, lo primero que se nos viene a la mente son playas de arena blanca y agua turquesa. Pero más allá de la costa, en el corazón de la isla, existe un paraíso diferente: ríos cristalinos, montañas frescas y cascadas impresionantes que cada vez atraen a más excursionistas.

De acuerdo con el Ministerio de Medio Ambiente, el país cuenta con más de 120 áreas protegidas, entre parques nacionales, reservas científicas y monumentos naturales. Aunque las de mayor afluencia turística son de sol y playa, las zonas de montaña como Valle Nuevo, Ébano Verde y el Pico Duarte se consolidan como los principales destinos de ecoturismo y senderismo del país.

Jarabacoa y Constanza se han convertido en los lugares favoritos de quienes buscan desconectarse del ruido y reencontrase con la naturaleza, desde practicar rafting y tubing en el río Yaque del Norte, hasta para quienes prefieren rutas más tranquilas como los saltos de Jimenoa, Baiguate y la reserva científica Ébano Verde, que ofrece el sendero interpretativo o comúnmente llamado Sendero de las Nubes, ideal para conocer la flora endémica de la región.

“Caminar por Ébano Verde es como entrar a otro mundo, todo huele a bosque y a vida”, Roberto Henríquez, excursionista de Santo Domingo. 

Para quienes buscan adentrarse en la naturaleza de manera más intensa, Constanza ofrece rutas que combinan belleza, aire frío, desafío y aventura. Entre ellas el sendero del Guayabal que se destaca por ser de las más completas, por sus largas y desafiantes subidas, vistas espectaculares y disfrutar de un lugar perfecto para experimentar la montaña en toda su magnitud.

Mariela Ríos, comenta a Reseñas, que su primera ruta larga fue en este sendero: “Esa ruta del Guayabal fue mi primera caminata larga y sinceramente pensé que no la iba a terminar. Hubo momentos en que el cansancio me ganaba, pero el grupo me animó a seguir. Cuando llegué al mirador y vi todo el valle desde arriba entendí por qué la gente se enamora de esto. Es una mezcla de gratitud, logro y paz.” 

El techo del Caribe

Para los más osados y que buscan superar retos mayores, tienen en el ascenso al Pico Duarte, una aventura suprema. Con 3,098 metros de altura, su recorrido puede durar entre dos y tres días, atravesando ríos, pinares y terrenos desafiantes.

Según datos compartidos por guías de montaña y organizaciones como Ecoturismo Constanza y Pico Duarte Tours, el ascenso al Pico Duarte recibe entre 8,000 y 10,000 excursionistas al año, mientras que la Reserva Ébano Verde y Valle Nuevo son visitadas por grupos de senderistas y excursionistas durante todo el año.

Estos números reflejan no solo la creciente popularidad del turismo de montaña, sino también la necesidad de fortalecer su infraestructura, capacitación de guías y políticas de conservación que permitan sostener la belleza natural de estas cumbres.

Según el senderista Fernelys Ramírez, una de las rutas más populares para ascender al Pico Duarte comienza en la comunidad de Mata Grande, donde se llega a través de San José de las Matas y Los Montones. Indica que el recorrido tiene unos 45 kilómetros, donde la mayor parte del camino es dentro del Parque Nacional José Armando Bermúdez.

“De las rutas para subir al Pico Duarte, para mí la más linda es la que se va por Mata Grande, por su vegetación y cruce de ríos. Sin embargo, la que va por la Ciénega de Manabao, por la distancia y grado de dificultad, es la que hace retarme y dar lo mejor de mí”, indicó Ramírez.

Pico Duarte

Sostuvo, que la clave para disfrutar este trayecto está en un 80% de preparación mental y un 20% de preparación física, destacando que la preparación mental es fundamental, como también, tener el equipo adecuado para esta travesía.

Otro rinconcito natural

En el sur del país, San Cristóbal guarda rincones naturales que invitan a la aventura y al descanso. Ríos como el Nigua y el Haina dan vida a balnearios muy visitados por senderistas y aventureros de fin de semana, entre ellos La Toma, Dos Aguas, La Neverita y El Tabernáculo. Rodeados de vegetación exuberante, pozas de agua cristalina y formaciones rocosas, estos espacios son ideales para caminatas ligeras, baños refrescantes y reconectar con la naturaleza lejos del ruido de la ciudad.

 “Mochilear entre montañas me hizo valorar más lo simple: caminar, conversar, respirar, mirar. Uno va buscando paisajes, pero lo que encuentra es paz”, Johanny García, senderista.  

Ríos, senderos y comunidades revelan otra cara de la República Dominicana, un turismo natural, humano y auténtico. El paraíso no solo está en la costa, también late en las montañas.