Una inesperada y creciente campaña antiargentina que nació en las redes sociales a propósito del Mundial de fútbol realizado en México, EE.UU y Canadá escaló de manera insólita y peligrosa hasta trasladarse a agresiones físicas en las calles.
El debate ha cobrado tal magnitud que se han sumado figuras internacionales de todo tipo, desde los actores Pedro Pascal, Javier Bardem y Samuel L. Jackson; las cantantes Rosalía y Patti Smith; el exministro de Finanzas de Grecia, Yanis Varoufakis e incluso la relatora especial de las Naciones Unidas sobre los territorios palestinos, Francesca Albanese.
Pero de las palabras se pasó a los hechos. Desde la semana pasada, antes de que Argentina perdiera 1-0 la final contra España, comenzaron a sucederse los episodios de personas agredidas en México y España solo porque tenían una bandera o camiseta de la selección argentina.
Las imágenes en Madrid muestran a un grupo de jóvenes que insultan y avientan objetos a una joven que tenía colgada la bandera argentina e incluso escalan las paredes para tratar de sacarla; a otros que golpean y derriban en manada a un par de argentinos en el metro y a un trabajador de un bar. En Barcelona y otras ciudades, el acoso a los argentinos que vestían sus camisetas fue la norma después de la final.
En México, los videos exhiben a mexicanos que persiguen y golpean a un argentino en el centro de la capital; y que acosan y silban en un centro comercial a otros argentinos que tuvieron que ser resguardados por personal de seguridad.
¿Racistas?
La polémica comenzó en 2022 cuando, en el marco del Mundial de Catar, el diario The Washington Post publicó un artículo plagado de prejuicios e inexactitudes históricas titulado «¿Por qué no hay negros en la selección argentina?», lo que diseminó la tesis de que Argentina era un país racista a pesar de que son muchas otras las selecciones en las que no hay jugadores negros y, en cambio, otras, sobre todo las europeas, los incluyen por su talento futbolístico pero ejercen políticas racistas, xenófobas y discriminatorias contra los negros y los inmigrantes en general.
El triunfo de Argentina durante ese Mundial apagó las críticas que renacieron en el torneo 2026 con mayor intensidad y que acusaron al seleccionado de «tramposo», «favorito de la FIFA», «arrogante», «malos perdedores». Las denuncias de lo que supuestamente ocurría en la cancha se extrapolaron a todo un país y mezcló temas como una derrota deportiva, el genocidio de Israel y el supuesto «racismo» argentino. La emocionalidad negativa alimentó los algoritmos de las redes hasta grados y personajes insospechados.
«Estimada comunidad negra… Por favor, no hinchen ni apoyen a Argentina para que gane la Copa Mundial de la FIFA. Históricamente, Argentina ha sido uno de los países más racistas del mundo, si no el más racista«, convocó el aclamado actor negro Samuel L. Jackson rumbo a la final, a pesar de que nació y vive en EE.UU., un país en el que la esclavitud duró más de dos siglos y en donde los afroamericanos siguen siendo víctima de una violencia endémica, como lo demuestran los interminables abusos policiales que, en muchas ocasiones, terminan en asesinatos.
En el mismo sentido, el chileno-estadounidense Pedro Pascal reposteó un video titulado «Gente negra viendo perder a Argentina», en el que se ve a personas de ese color que celebran, aludiendo de nuevo al supuesto racismo de los argentinos.











