El Gobierno de EE.UU. trabaja para reforzar las salvaguardas frente a ataques biológicos ante el aumento de la preocupación en la Casa Blanca de que la inteligencia artificial (IA) pueda facilitar la creación de patógenos letales, informó The Washington Post. El medio señala que el impulso a nuevas medidas llega después de recortes y reorganizaciones que, al comienzo del segundo mandato de Trump, dejaron menos capacidad técnica especializada en bioseguridad.
Según el diario, al final del mandato de Joe Biden la Casa Blanca había conformado un equipo de hasta 30 personas centrado en bioseguridad, de acuerdo con tres exfuncionarios citados bajo condición de anonimato. Ese grupo se redujo con rapidez tras el regreso de Trump al poder y, en determinados momentos, «nadie» estuvo dedicado exclusivamente a ese ámbito.
La publicación añade que la pérdida de personal coincidió con demoras para sustituir directrices clave de la era Biden. En ese marco, la Administración revocó una orden ejecutiva de 2023 sobre IA que pedía reforzar los resguardos biológicos y puso en duda una política emitida al año siguiente para exigir a las empresas controles sobre compradores que busquen componentes genéticos susceptibles de ser utilizados para crear agentes biológicos, considerada por expertos una pieza básica de la defensa.
Uno de los antiguos expertos citado por el diario afirmó que el Gobierno «se ha incapacitado» para diseñar una política con efectos duraderos, al no «jugar a largo plazo» en un ámbito de decisiones técnicas complejas. «Cada vez que hay un cambio de Administración, se interrumpe mucha continuidad», afirmó un científico bajo condición de anonimato.
Un funcionario de la Casa Blanca, por su parte, aseguró que la Administración trabaja para reforzar la política heredada de la era Biden, a la que calificó de «inadecuada» y «técnicamente limitada». «El compromiso de la Administración para abordar los riesgos de la IA y la seguridad biológica es claro y continuo», afirmó en un correo.
Panorama incierto
No obstante, la publicación indica que Trump ha reconocido los riesgos que la IA plantea para la bioseguridad, al tiempo que destaca su potencial para contribuir a la seguridad nacional. En 2025, el presidente dijo ante líderes reunidos en la ONU que buscaba prevenir catástrofes vinculadas con armas biológicas y describió la IA como una herramienta para ese objetivo.
Pese a la creciente inquietud, científicos citados por la publicación siguen divididos sobre la magnitud del riesgo, su horizonte temporal y la mejor forma de preparación, mientras se evalúa si modelos de lenguaje y herramientas de diseño biológico podrían asistir a actores maliciosos en tareas de laboratorio o en la creación de nuevos patógenos difíciles de detectar con la vigilancia actual.











