En el competitivo mundo de Hollywood, Elijah Woodlogró mantenerse al margen de los excesos y desafíos que afectan a muchas estrellas infantiles. Tras su papel como Frodo en El Señor de los Anillos, el actor compartió en una entrevista con The Times sus reflexiones sobre la fama, la influencia de su familia y su objetivo de continuar con una carrera estable.
En ese tono, explicó al medio británico que, tras obtener reconocimiento mundial, nunca tuvo problemas de adaptación ni perdió la perspectiva. El actor atribuyó esta estabilidad a la educación proporcionada por su madre y reconoció que el respaldo familiar y los valores humanos fueron esenciales para afrontar las dificultades de una carrera tan inestable como la de los niños actores en Hollywood. Incluso, al analizar su carrera, afirmó entre risas: ”Mientras siga vivo y pueda hacerlo, preferiría que nadie más interpretara a Frodo”.
Wood contó a The Times que creció en Cedar Rapids, Iowa, junto a sus padres y hermanos. “Mi hermano es siete años mayor que yo, así que él y sus amigos alquilaban películas de terror y me las mostraban si prometía no contárselo a nuestros padres. Era un tabú, lo que generaba mayor interés”, relató.
Ese temprano contacto con el mundo del entretenimiento coincidió poco después con un giro decisivo en su vida. Fue descubierto por un agente de talentos cuando tenía apenas seis años, lo que impulsó a su familia a mudarse a Los Ángeles cuando él tenía ocho años. “Nos mudamos a Los Ángeles con mi madre y mis hermanos cuando yo tenía ocho”, recordó.
Wood indicó que el crítico de cine estadounidense Roger Ebert lo describió como “el actor más talentoso, en su edad, en la historia de Hollywood”, un elogio que aún le sorprende.
El actor de 45 años también reflexionó sobre el impacto que tuvo interpretar a Frodo y formar parte de la trilogía de El Señor de los Anillos. En ese sentido, expresó: “Después de pasar por El Señor de los Anillos, por un fenómeno cultural tan descomunal, y salir de eso sintiéndote completo y humano, sientes que estás más o menos preparado para el resto de tu vida. Si algo así no me iba a arruinar, ¿qué podría hacerlo?”.
La trilogía, dirigida por Peter Jackson y rodada en Nueva Zelanda, abrió oportunidades diversas para el actor: “No era que solo recibiera ofertas para películas de fantasía. Más que nada, me brindó una oportunidad para tomar mayor conciencia”, señaló.
Acerca del éxito internacional, puntualizó: “Nunca lo sentí como un obstáculo. Lo he sentido como un regalo en mi vida. No solo porque esas películas significaron tanto para tanta gente, sino también por la experiencia de hacerlas en Nueva Zelanda, las amistades…”.
El actor también se mostró conmovido al conocer los elogios que Ian McKellen había dedicado a su trabajo. Señaló que le resultaba increíble y que nunca había escuchado algo así, por lo que lo consideraba muy halagador, además de aportar un valioso contexto histórico. También expresó el gran cariño que siente por el actor británico.
Nueva faceta: del cine de culto al terror
Después del fenómeno literario y cinematográfico de Tolkien, se enfocó en proyectos alternativos y cine de género. “He pasado gran parte de las últimas dos décadas apareciendo en películas muy adultas. Los puntos destacados incluyen Sin City, la película slasher Maniac, una cinta sobre Ted Bundy y Green Street”, contó a The Times.
Desde niño, ha sido fanático del género de terror: “He sido fanático del terror desde muy joven. Recuerdo haber visto Pesadilla en Elm Street 3: Guerreros del Sueño a los seis años. No me aterró, sino que me atrajo”, comentó.











