El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y su esposa, la diputada Cilia Flores, acudieron este jueves a la Corte del Distrito Sur de Nueva York (EE.UU.) donde este jueves se realiza la segunda audiencia procesal, luego de que fueran secuestrados durante una operación militar estadounidense.
A las afueras, grupos de manifestantes se agolparon y tomaron la calle aledaña entre gritos con consignas a favor del mandatario y carteles donde se lee «Free Maduro right now (Liberen a Maduro ahora mismo)». Al lugar también acudieron algunos detractores, sin que se reporten incidentes o confrontaciones.
Al respecto, el inquilino de la Casa Blanca, Donald Trump, ratificó la realización de la operación en militar en Venezuela y aseveró: «Ahora él [Maduro] está capturado y pienso que tendrá un juicio justo. Pero imagino que vendrán más juicios».
¿Qué se espera?
En segunda comparecencia, el veterano juez Alvin Hellerstein debía pronunciarse sobre si procede o no desestimar el caso porque se violarían una serie de normativas, entre ellas, el legítimo derecho a la defensa, la inmunidad presidencial de Maduro y la parlamentaria de Flores, así como las violaciones a las leyes venezolanas e internacionales durante la agresión militar contra el país suramericano, que terminó con el secuestro de ambos.
La defensa de Maduro y Flores alega que el Departamento del Tesoro interfiere en su derecho constitucional a la defensa al negarles el acceso a fondos del Estado venezolano para cubrir los honorarios de sus equipos legales. Sobre esto, el defensor del dignatario, Barry Pollack, le refirió a Hellerstein que EE.UU. emitió una excepción a las sanciones financieras impuestas a la nación suramericana para que Caracas pudiera cancelarle sus honorarios profesionales, pero la revocó poco después sin explicación y sin ofrecer otra alternativa.
En el punto de vista de Pollack, esa decisión socava el derecho de Maduro a disponer de un abogado, tal como se consagra en la sexta enmienda de la Constitución estadounidense, por lo que solicitó que se desestimaran los cargos. Además, alegó que si el Estado venezolano no financia sus labores, no podrá continuar como representante legal del mandatario.
En la primera audiencia, celebrada el 5 de enero, dos días después de sus secuestros, Maduro afirmó: «Soy el presidente de Venezuela y me considero prisionero de guerra. Me capturaron en mi casa de Caracas». En esa comparecencia también rechazó los cargos en su contra y se declaró no culpable, al igual que su esposa.












