El rostro femenino en el nuevo Sistema Penitenciario dominicano

El rostro femenino en el nuevo Sistema Penitenciario dominicano

Por: María Alejandra Lazala

Los centros de Corrección y Rehabilitación del Nuevo Modelo de Gestión Penitenciario para mujeres en la República Dominicana tienen como sus principales pilares el desarrollo de una gestión penitenciaria orientada en la educación, la terapia ocupacional, asistencia espiritual y actividades recreativas.


Aportando los conocimientos y las herramientas a través de un personal capacitado en valores y respetuoso de los derechos humanos para que puedan reinsertarse en la sociedad como mujeres productivas, empoderadas, positivas y capaces, el nuevo régimen Penitenciario apuesta por ellas.

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Uno de los cimientos en los que se basa la Procuraduría General de la República, órgano que sustenta el nuevo Modelo de Gestión Penitenciaria para lograr que las privadas de libertad puedan desarrollarse, es a través de un conjunto de actividades que se realizan en los planteles para la mejora sustancial de la conducta de las internas, y de esta manera,  sentirse útiles, donde puedan controlar sus emociones, asumiendo sus actos con responsabilidad, poder sanar y tener pensamientos que ayuden a determinar el curso de sus nuevas vidas.


El Modelo de Gestión Penitenciaria cuenta con programas de capacitación en los distintos Centros Correccionales y de Rehabilitación (CCR), que van desde peluquería, textiles, manualidades, artículos confeccionados con material reciclado, hasta bisutería, repostería, canto, danza, teatro y preparación de disfraces de carnaval.


Asimismo, cuenta con programas deportivos, culturales y laborales con la capacitación de cursos técnicos, en coordinación con el Ministerio de Educación, el Ministerio de Cultura, el Instituto de Formación Técnico Profesional (INFOTEP), la Universidad de la Tercera Edad (UTE), como otras instituciones, negocios y fundaciones que se han unido para que las internas se preparen a emprender una vida productiva cuando salgan de los CCR.

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La ley del régimen penitenciario establece que sólo a través de la reeducación es que los internos pueden reivindicar y reinsertarse a la sociedad.
 
Mediante el programa UTE Najayo, la Universidad de la Tercera Edad junto a la Fundación Mujeres por la Educación, han cambiado la vida de las privadas de libertad por más de dos décadas, permitiéndoles la oportunidad de cursar carreras universitarias en los Centros de Corrección y Rehabilitación del Nuevo Modelo de Gestión Penitenciaria.


De igual manera, existe el “Medio Libre” para las internas, que teniendo como base legal la ley 113-21 que regula el Sistema Penitenciario y Correccional en la República Dominicana, permite el otorgamiento de permisos de salida a las internas condenadas que ya han cumplido un tercio de su sentencia, para que puedan a través de períodos de observación, tratamiento y prueba, en este caso, asistir al recinto universitario hasta culminar sus estudios.


Para el abogado, Felix Rosario, el Medio Libre viene a tener un gran aporte en beneficio de los internos ya que les permite no solo poder formarse y completar estudios fuera de los centros penitenciarios, sino también que los internos, bajo un esquema supervisado, puedan insertarse de manera gradual en el mercado laboral, y recibir no solo la experiencia remunerada, lo que facilita la reinserción social de las personas privadas de libertad.    


Licenciatura en Derecho, Psicología Clínica, Educación, Mercadeo entre otras, son las ofertas académicas que ofrece la UTE, la cual tiene la responsabilidad de formar, guiar y apoyar con responsabilidad a cada una de las internas.      

La Oportunidad

“Poder capacitarme y aprender peluquería ha sido una gran oportunidad para mí. También he aprendido que Dios nos lleva a los procesos para hacernos más fuertes, moldearnos y sacar lo mejor de nosotros aun en medio de la tormenta. Cuando salga de aquí, a esto me dedicaré y poder aportar mis conocimientos a la sociedad y darle lo mejor a mis hijos que me están esperando”, aseguró Laura Mateo.

Vivir sin temores

Ninguna quiere estar encerrada, pero van restando días a su condena mediante los estudios. A María le quedan tres años por cumplir todavía, pero ella aprovecha cada momento, cada capacitación para formarse. Hoy está estudiando Derecho.


“La vida de la mayoría de las mujeres que estamos cumpliendo condenas, hemos sido maltratadas de alguna manera por nuestras parejas o exparejas, hasta llegar al punto de cometer actos delictivos obligadas por ellos, como fue mi caso.


Cuando comience a ejercer, quiero servir a la sociedad, pero, sobre todo, quiero darles esperanza, apoyo y confianza, a esas mujeres que, como yo, están privadas de libertad. Quiero que conozcan sus derechos y sus deberes. Deseo que tengan una segunda oportunidad y que aprendan a vivir sin temores”, sostuvo finalmente, María Sánchez.

Las buenas acciones, deseos de superación, preparación, trabajo en equipo y entusiasmo describe en sus redes sociales la Procuraduría General de la República, la reinserción positiva y productiva a la sociedad de las privadas de libertad, mujeres que cada día utilizan los programas de capacitación como pieza clave para agradecer la oportunidad de merecer.

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